La matronatación, una disciplina pensada para que los padres y sus hijos la practiquen juntos, mejora la coordinación y sociabilidad de los niños, a quienes las piscinas especializadas en la materia recuerdan a su estancia en el útero.

Las primeras brazadas de nuestros pequeños en la piscina. En esto, al menos esencialmente, consiste la matronatación, una actividad acuática pensada para niños de entre dos y 24 meses. Su objetivo es familiarizar a los bebés con el medio acuático sin separarles en ningún momento de los padres, que también tienen una participación activa en los ejercicios a realizar.
Desde muy pequeños, los bebés pueden empezar a tener contacto con el agua. Esto ayuda a que controlen la respiración, aprendan a flotar, descubran su cuerpo e investiguen por sí mismos, además de establecer un trato estimulante con sus padres. La matronatación es por ello definida, más que como un deporte, como una práctica afectiva, recreativa, placentera y estimulante. Este tipo de natación, pensada exclusivamente para bebés, es la primera experiencia acuática extrauterina que vivirán los pequeños, ‘acostumbrados’ a flotar en el vientre de la madre, donde el líquido amniótico rodea y amortigua al embrión y al feto durante la gestación.

Las clases de matronatación se imparten tanto en piscinas municipales como privadas, pero existen características especiales que deben tener las instalaciones que ofrezcan esta actividad. Mantener la temperatura del agua en 32º aproximadamente es un punto básico. Por último, los vestuarios deben estar climatizados y cerca de la piscina para evitar cambios bruscos de temperatura.

Esta actividad nada tiene que ver con lo que popularmente conocemos como natación. El periodo en el que los niños comienzan a nadar se estima entre los cuatro y los cinco años, y antes de esa edad son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir movimientos propios de la natación.

La matronatación cada vez está más de moda en nuestro país, aunque en otros como Estados Unidos y el norte de Europa van por delante, al estar mucho más normalizado. “La buena noticia es que funciona y en cuanto la gente lo prueba y experimenta sus beneficios les encanta. Además, suelen ser personajes famosos los pioneros en practicar este tipo de actividades, lo que supone una importante vía de difusión para el resto de la sociedad”.