los fisioterapeutas recuerdan que la inmersión en el agua tiene una serie de beneficios para la salud, como es el efecto drenante, y el hecho de que pesamos menos, lo que ayuda en procesos de recuperación de postoperatorios, personas con artrosis y artritis, embarazadas, etc.

Así, ha recordado que la fisioterapia acuática tiene como finalidad la rehabilitación o el logro de objetivos específicos físicos y funcionales.
“Los resultados obtenidos confirman que la actividad física terapéutica, independientemente del medio en el que se desarrolle, es una buena estrategia para mejorar las variables que se consideran con más frecuencia (calidad de vida, estado general de salud física y mental, capacidad funcional y dolor) en pacientes que sufren patología crónica músculo-esqueléticas”, ha asegurado.

Asimismo, emite una serie de recomendaciones para reducir el dolor de espalda realizando ejercicios en el agua, como elegir una piscina que tenga unas cuantas profundidades diferentes, entrenar con el agua hasta la cintura y con el agua hasta el pecho, usar calzado para utilizar dentro del agua si se tienen problemas de estabilidad o equilibrio, entrar caminando a la piscina en lugar de saltar o lanzarse, y beber mucha agua antes y después para hidratar los músculos.